LLUEVE
(Dehslah 20-05-2010)

Me mira con sus grandes ojos, de cambiantes tonalidades de castaño, y me tiende un libro.
Toma. Dice. Como sé que te gusta la poesía, te he traído este libro. Son poemas que ha escrito mi marido.
En su expresión hay amor y mucho orgullo.
Una vez en casa, lo he comenzado a leer. Despacio, disfrutando cada uno de sus versos. En muchas ocasiones he vuelto atrás para leer una vez más lo ya leído…
Hay mucha belleza encerrada entre esas páginas, y quiero compartir parte de ella. Por eso, reproduzco aquí un poema. Es uno de los pocos que no están en castellano.
No hay traducción. Tampoco es necesaria pues se entiende.
Es un canto a la lluvia. Como introducción, su autor escribe: “La tierra donde uno nace siempre está presente”.
Y así, su lectura va dejando en el aire la inconfundible música del agua. Un agua que se percibe. Que se siente muy cerca, repiqueteando en los cristales de las ventanas. Y es inevitable imaginarla cayendo de forma reposada sobre el campo, o perdiéndose entre las ramas de los árboles y los tejados de las casas, para, muy suavemente, acabar deslizándose por húmedos troncos y fachadas hasta llegar al suelo.
Lluvia empapando una Tierra muy verde, cuyo recuerdo nos llena de nostalgia.
Tierra de saudade, Tierra entrañable… ¡Galicia!

 


CHOVE

José Ramón Lorenzo Manso

 

Bate a choiva nos vidros,
teclea nos cristais
e séntome antigo.

Entra o cheiro da terra mollada
e sinto o murmurio da auga
na monotonía da miña vida,
semella que invocan os mortos.

Chove
Tódalas cousas pingan
e as almas naufragan.

Ollando a choiva penso en ti,
Castrelo,
e duas bagoas
se me despegan dos ollos.

Chove e chove.