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RECUERDOS
Recordaré
el ya extinto brillo de las miradas
como la fuente en la que alguna vez bebí esperanza,
certeza disuelta ante una evidencia inmóvil
y áspera, como el vértigo estéril de un sueño
que se ha precipitado fuera de un mundo extenuado
para alentar en otro la proliferación
de semillas no viciadas.
Recordaré
palabras que ya no digan nada
para urdir un entramado de signos
donde yo sea quien se alimenta sin pudor
del más profundo silencio, al que formas dispersas
sostendrán en un gozo más vasto
que el alcance de cualquier mirada.
Recordaré
la vida de todos esos otros
que también fui,
el adolescente irrespetuoso enfrentándose
a la lectua del libro que jamás se escribirá,
las tardes monocordes del soldado iracundo,
el ebrio destructor nocturno de ideas
o el buscador sereno de paraísos con un solo huesped.
Recordaré
todo ello, mientras mi alma
apesadumbrada, soportará la concha helicoidal del tiempo,
cada vez más alejada de su quimérico centro.
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