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De
cómo el turista accidental se enamoró de Granada
(AYANIMOF) |
(29-08-06)
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Situada
a los pies de Sierra Nevada, en la confluencia de los ríos Genil,
Darro y Beiro, con una altitud media de 700 m. sobre el nivel del mar,
recibe al visitante que prefiere perderse por las estrechas y empinadas
calles del Albayzín, descubriendo recoletas pla zas, restos de
muralla, perfumados miradores donde disfrutar a la caída de la
tarde de los últimos rayos de sol que tiñen de rojo intenso
el cielo granadino, para entrada ya la noche dejarse llevar por El Sacromonte,
embriagado por el embrujo de sus cuevas. Pero Granada es mucho más: El arte mudejar, los tragaluces
en forma de estrella que Juegan con el sol en El Bañuelo,los
aljibes, el romanticismo de Lorca, la plaza de Dª Mariana Pineda
con su estatua en homenaje a la noble bordadora de la bandera de la
Libertad, y, ¡claro!, la joya nazarí. La Alhambra que,
desde su inmarcesible belleza de yeserías, alicatados, maderas,
mármoles o prismas colgantes, vigila los pasos del turista
accidental que parte con la intención de volver algún
día y seguir descrubriendo las mil granadas posibles, arrullado
por el rumor del agua... |
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