AMIGOS (MF, 2010)

Capta nuestra atención el orondo caballero que nos mira, como invitándonos a unirnos a la reunión, cuyo sombrero marca el vértice superior del triángulo equilatero que se erige en el centro de la composición y entra en contacto con el caballero de marrón, cuya mirada de soslayo refleja cierto escepticismo. En un segundo plano queda el señor de azul de mirada ausente que refleja cierta ensoñación.

La pintora emplea la saturación del color, para dar un aire festivo a su obra (sin duda un homenaje a la amistad), y se vale de una pincelada decidida, a veces violenta, que no deja indiferente al espectador. Con sutileza, sitúa el punto de fuga en un cuadro insertado en la pared, tal vez una obra suya anterior, que se nos antoja un homenaje a la pintura del Renacimiento por la muscularidad que se adivina en el desnudo.

En definitiva, hemos de desear que esta creadora siga por el buen camino emprendido y nos sorprenda con nuevas sensaciones pictóricas.

(Ayanimof, abril 2010)