(15-05-09)
ROBIN HOOK
Genicera es un pueblo que duerme su invierno en la collada de Valdeteja. En él vive mi amigo Diego Segura, frente a un impresionante roquedal de caliza, dedicado a su pintura, sus esculturas, nuestra ecología y su perpetua curiosidad. Juntos estamos viendo como nuestro viejo proyecto de levantar en su tierra un reconocimiento al espíritu anarquista que animó a la generación Durruti, está siendo ya llevado a cabo para culminar, espero, el próximo 20 de Noviembre con su inauguración y una semana cultural libertaria que acompañará todo el asunto. Esta mañana he ido hasta su casa a recoger a Diego y hemos arreglado unos trabajos con una fundición de bronce en Asturias. Comentamos y disfrutamos durante todo el día de la primavera que revienta en la montaña y en los valles más altos. Y, un poco tarde, pero aún en tiempo, sale esta rima primaveral con los colores que, a lo largo del día, hemos podido disfrutar, y que ahora quiero compartir con todos vosotros.

GENICERA

Trepa peñas arriba el amarillo.
Altos grises agrestes, bruñido brillo.
Abajo en la collada, el verde estalla,
Salpicando el paisaje verde metralla.
Mil flores chiquitinas forman el lote,
Y entre ellas destaca el capilote.
Año tras año asombra,
Que la naturaleza teja tan bella alfombra.
El blanco de la nieve, aún en Sancenas,
Disuelve de inmediato todas mis penas.
Hoy en mi huerto, niña, reinan las lilas,
Que tienen la hermosura de tus pupilas.
El rojo de amapola llama a mi puerta,
Criatura bien frágil que se despierta.
El azul de este cielo, fiero y bravío,
Anuncia que se acerca presto el estío.
Por eso vivo, niña, en Genicera,
Llenándome los ojos de Primavera.

A Diego Segura.