ROBIN HOOK
He vuelto de pasar unos días de agotador descanso primaveral en escenarios mediterráneos y me he traído para compartir con los amigos estas tres visiones, tal vez poéticas, de algunos momentos que viví en este viaje. La primera, homenaje a la luz de Cádiz vista desde la cámara oscura de la espigada Torre Tavira. La segunda, la sensación que me dejó un paseo por la exquisita Florencia, y, la tercera, el retrato de un compañero de asiento en el tren camino de Livorno. Si os gustan, me lo decís.

EL AFRICANO

El joven tiene la piel muy oscura,
La luz arranca reflejos de sus antebrazos.
Hace tiempo que abandonó su tierra natal
En busca de la fortuna distante.
Ahora ya sabe lo caprichosa y esquiva que es.
Hoy sabe que debe luchar en todas partes,
Pero aún guarda la fiereza de África
Y el cercano recuerdo del hambre
Juega a su favor.
Manos rugosas con fuertes dedos,
Tensos nudillos estriados,
Blanco colmillos que revelan
Al elefante que lleva dentro,
Aquél que de niño tantas veces oyera mentar
En las historias milenarias
Que, generación a generación,
Poblaban las noches de los suyos.
Él no lo sabe aún,
Pero el futuro es suyo.

TORRE TAVIRA

El viento suspira
En la Torre Tavira,
Gime la bandera
De tanto ondear.

La ropa se orea
Sobre la azotea,
La gente pasea
Su vida al andar.

De espejo, reflejos,
Brillo de azulejos,
Casas de vecinos
Que surcan el mar.

Arriba en lo alto
El azul del cielo,
Blanco a ras de suelo
Le quiere ganar.

Vuela una gaviota,
Rueda una pelota,
Y el viento en la Torre
Vuelve a suspirar.


Tavira se estira,
De velas vigía,
Aguardando el día
De su despertar.

FLORENCIA

Flor abierta sobre el Arno,
Festín para las muchedumbres hambrientas de arte.
Renacimiento diario, siglo a siglo repetido.
Ponte Vecchio que ocultas en su vientre el brillo del oro.
Te mueves, como siempre, con tu alma de comerciante,
Atrayendo viajeros de todos los confines
Hacia tu dorada telaraña.
Deslumbrante, pareces haber desterrado la miseria
Con los pinceles de tus maestros pintores,
Con la maestría y el genio de los arquitectos
Que te hicieron grande entre las grandes.
Mármol verde y blanco compitiendo en la filigrana,
Piedra y ladrillo sabiamente aliados.
Resplandeces con tu clasicismo cautivador
En esta mañana limpia de la primavera toscana.

Florencia, oasis entre la mediocridad de estos días
En los que nuestra civilización se desvanece.