(26-05-09)
AYANIMOF
La Luz del Mediterráneo ilumina el Museo del Prado


Tal día como hoy, la pinacoteca madrileña ha inaugurado la primera gran exposición antológica dedicada al pintor valenciano Joaquín Sorolla (1863-1923). No era cuestión, para un enamorado, desde la primera ya lejana vez que me acariciaron sus aguas, del mar Mediterráneo y su luz de singular belleza, de desaprovechar la oportunidad de disfrutar con la contemplación de más de cien obras. De esta forma, aprovechando que disponía de la mañana libre, me he acercado a primerísima hora, a fin de evitar aglomeraciones y a las 9,30 ya estaba frente a los primeros lienzos.

La exposición no defrauda y su único inconveniente es que cuesta avanzar, pues te atrapa cada cuadro con sus múltiples detalles y tienes que hacer esfuerzos para dejarlo y pasar al siguiente. Vas degustando desde su pintura social a sus espléndidas escenas de playa, donde demuestra su dominio de la incidencia de la luz natural sobre las velas de las barcas de pesca, las ropas mojadas de las bañistas con su juego de transparencias, los diversos matices del blanco de los vestidos de las paseantes a orillas de ese mar que en continuo movimiento juega con el sol.

Parada obligatoria merece el espléndido "Desnudo de mujer" donde el maestro celebra la belleza del cuerpo de su mujer en claro homenaje a "La Venus del Espejo" de su admirado Velázquez o los magníficos retratos familiares inspirados en "Las Meninas". Antes de llegar a su magna obra "Visión de España" me despide la figura femenina de "La bata rosa", cuya voluptuosidad se ve matizada por distintos focos de luz. Enfrentado ya a los paneles con paisajes de las diversas regiones de España, impresiona la grandiosidad del dedicado a Castilla "La fiesta del pan" que requiere tiempo para apreciar sus cualidades, la expresión de los rostros, los ropajes, los utensilios y el juego de la luz sobre los diversos elementos que componen tan gigantesco lienzo (351x1392 cm). También destaca, aunque todos merecen atención, el dedicado a Ayamonte (Huelva) "La pesca del atún" donde contrastan las irisaciones azuladas del plateado pescado con el color del mar que refulge al sol.

Embriagado de luz y color llego a la muestra de pintura victoriana "La Bella Durmiente" para recrearme en "Flaming June" (Sol ardiente de Junio) de Frederic Leighton donde una joven dormida, cuya hermosa anatomía apenas difumina su vestido de gasa de intenso color naranja que ilumina la luz del Mediterráneo, atrapa mi atención durante un rato y pone un hermoso colofón a mi visita.