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Multiplicación egipcia |
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Esta
multiplicación se basa en dos propiedades arítmeticas
conocidas de los antiguos egipcios (*):
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| Lo
que en realidad hacemos en el ejemplo es: en una de las columnas multiplicamos
el número 43, por las sucesivas potencias de dos y en la otra
columna relacionamos todas las potencias de dos hasta un número
suficiente y elegimos las que necesitamos, es decir, aquellas cuya
suma nos da 21. |
| Una
vez que hemos determinado que 21 = 16 + 4 + 1, aplicamos la propiedad
distributiva: |
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| Para
facilitar el cálculo, se establece un paralelismo entre las
dos columnas, de forma que sea sencillo elegir los múltiplos
de 43 que deben sumarse. También facilita el cálculo
elegir el número mayor para su duplicación y el menor
para descomponerlo en potencias de 2, ya que lo contrario generaría
columnas más largas y, por tanto, más cálculos,
aunque el resultado sería, obviamente, el mismo. |
| Este
sistema de multiplicación puede parecer complicado a primera
vista pero conviene darse cuenta de que la persona que multiplicaba
no necesitaba saber que estaba aplicando la descomposición
de un número en potencias de 2 o la propiedad distributiva
(también en nuestro sistema actual de multiplicación
se aplica la propiedad distributiva, sin necesidad de tener consciencia
de ello). Además, ni siquiera tenía que saber una tabla
de multiplicar para cada cifra. Le bastaba con saber multiplicar por
2, multiplicación que puede sustituirse por la suma de un número
consigo mismo. Así, en un tiempo en que las personas con conocimientos
aritméticos no serían abundantes, se podía instruir
a alguien, por ejemplo a un escriba, para que realizara esta multiplicación
con facilidad, con tal que supiera sumar. Incluso se podía
tener preparada de antemano la columna de las potencias de 2. El problema
puede venir cuando las cifras a multiplicar son altas, ya que se efectúan
muchas operaciones innecesarias calculando productos de un número
por potencias de 2 que luego no son utilizados. En estos casos, nuestro
actual sistema de multiplicar presenta una clara ventaja al no hacer
más operaciones que las estrictamente necesarias, aunque sí
es necesario aprender de memoria la tabla de multiplicar de cada cifra.
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| (*)
Es probable que algunos navegantes rompecoqueros, en particular los
dedicados a labores de informática, se hayan dado cuenta de
que la segunda propiedad nos habla del sistema de numeración
en base 2. Esto no implica que los antiguos egipcios manejaran distintas
bases de numeración (utilizaban un sistema de base decimal)
ya que el hecho de que todo número puede descomponerse en una
suma de potencias de 2, es un conocimiento más específico
y probablemente anterior. |
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