| 101.-
La excursionista |
| La
respuesta es "sí, es seguro que Susana pasó por
algún punto del camino exactamente a la misma hora tanto al
subir como al bajar de la montaña". |
| Para
comprender que esto ha de ser así, no tenemos más que
imaginar, por ejemplo, que cuando Susana baja de la montaña,
alguna otra montañera sube por el camino. Supongamos que esta
segunda excursionista sale de la base al amanecer, camino de la cima,
y hace las mismas paradas que Susana hizo el día anterior,
y por igual tiempo. ¿Se encontrarán?, ¡por supuesto
que sí! y alguna tendrá que ceder el paso. Si no se
salen del camino, forzosamente se encontrarán en algún
punto del mismo y el momento en que se encuentren será aquél
en que Susana pase exactamente a la misma hora que el día anterior
por el mismo punto. También puede razonarse la misma respuesta
sin recurrir a la segunda montañera pero la solución
presentada es más elegante y fácil de asimilar, aunque
no a todo el mundo se le ocurre. |
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Recurriendo
a este artificio de la segunda montañera, podemos ver facilmente
que sea cual sea el recorrido de ída y sea cual sea el de
vuelta, y sean cuáles sean las paradas que se hagan en cada
uno, ha de haber un punto por el que se pase exactamente a la misma
hora a la ida y a la vuelta, siempre que la ida y la vuelta se hagan
dentro del mismo intervalo de tiempo (en este caso, desde el amanecer
hasta las cinco de la tarde).
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| Este
problema de la excursionista, es una versión del teorema del
punto fijo de Brouwer, de gran utilidad en matemáticas, según
el cual en toda transformación continua de un conjunto en un
subconjunto de sí mismo, ha de existir un punto fijo (el enunciado
ortodoxo es más complejo pero no viene al caso). Por ejemplo,
si tenemos una taza de café en reposo y la removemos con una
cucharilla, no importa cuántas vueltas seamos capaces de darle,
al final habrá algún punto del líquido que quedará
exactamente donde estaba al principio. |
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