83.- El prisionero sagaz

Al presentarle la bolsa, el prisionero sacó una de las bolas y la miró pero sin dejar que nadie la viera, luego la guardó en su bolsillo y dijo: "me he salvado, he sacado la bola blanca", a lo que los ancianos y demás presentes alegaron que no valía su sola palabra y que tenía que enseñar la bola.

En respuesta, el prisionero volcó la bolsa con el resto de las bolas diciendo: "véis, he tenido que sacar la blanca porque aquí hay nueve bolas negras". Todos estuvieron de acuerdo en que así tenía que ser y el prisionero fue puesto en libertad.