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i)
Si el sabio A, al mirar sus monedas, hubiera visto más de
cinco (entre seis y diez), habría estado seguro de que se
habían repartido diez monedas, ya que el total repartido
sólo pueden ser cinco o diez, y sabría, por tanto,
cuántas monedas le habían correspondido al sabio B.
Como no lo sabe, se puede inferir que él tiene cinco o menos
de cinco monedas (entre cero y cinco).
ii) Si el segundo sabio, B, al mirar las suyas, viera más
de cinco sabría que se han repartido diez y calcularía
fácilmente las recibidas por el otro sabio, A. Si tuviera
menos de cinco (entre cero y cuatro), como sabe que el sabio A tiene
como máximo cinco monedas (por el razonamiento hecho en "i"),
inferiría que se han repartido sólo cinco y sabría
también cuántas tiene el sabio A, luego la única
forma de que no sepa cuántas se han repartido en total es
que él haya recibido exactamente cinco monedas y por ello
no sabe si el otro sabio tiene otras cinco (se habrían repartido
diez) o ninguna (se habrían repartido cinco).
iii) El sabio A, ahora sí, ya sabe que el segundo ha recibido
exactamente cinco monedas (por lo razonado en "ii") y
puede contestar a la pregunta. Además, sabe el total repartido
que tendrá que ser de diez, si él mismo tuviera cinco,
o de cinco, si él mismo no hubiera recibido ninguna moneda.
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