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Los dos guardianes y el prisionero Hay dos soluciones a este acertijo clásico, dos posibles preguntas a uno cualquiera de los guardianes, pero suponen dos distintas estrategias, ambas basadas en las tablas de verdad de las proposiciones, que hacen indiferente el hecho de no saber a qué guardián nos dirigimos, al que siempre miente o al que siempre dice la verdad: pregunta A: "Si yo le preguntara a tu compañero cuál es la puerta que conduce a la libertad ¿qué puerta me indicaría?". Si esta es la pregunta elegida, deberemos salir por la otra puerta, la contraria de la que nos indique. pregunta B: "Si yo te preguntara cuál es la puerta que conduce a la libertad ¿qué puerta me indicarías?". Con esta pregunta, deberemos salir por la puerta que nos indique, pues esa es la buena. |