Tenemos dos pesas azules, dos blancas y dos rojas. Colocamos en un platillo una pesa roja y una blanca y en el otro una pesa azul y la otra blanca.

Entonces:

a) Si la balanza queda en equilibrio, retiramos las dos pesas blancas (cuidando de no mezclarlas). Como el peso de éstas es distinto, la balanza ya no puede quedar en equilibrio y la inclinación de los platillos nos dirá cuál de las dos bolas que quedan es pesada y cuál ligera. A partir de ello deduciremos fácilmente el peso relativo de las pesas azul y roja que quedan, así como de las blancas que hemos retirado. También podemos retirar las pesas azul y roja y razonar de forma similar.

b) Si la balanza queda desequilibrada, sabremos que, forzosamente, el platillo que más carga tenga contendrá la pesa blanca más pesada y el otro la pesa blanca más ligera. Sin embargo, no sabemos el peso relativo de las bolas azul y roja, ya que podrían ser ambas pesadas, ambas ligeras o una pesada (en el platillo con más carga) y la otra ligera. Para saberlo, hacemos una segunda pesada en la que comparamos la pesa roja utilizada en la primera pesada con la azul que aun no se ha utilizado. Si comparamos este resultado con el obtenido en la primera pesada, podemos deducir el peso relativo de todas las pesas.