CONCIERTO PARA UN NÁUFRAGO
Honorio Marcos

 

... Unamos la fuerza de nuestros dientes.
Nuestras uñas afiladas,
manchadas de sangre de triunfo
aullan insaciadas.
No hijos que sirvan de pasto.
Nuestro triunfo está en nuestro sacrificio,
y nuestro sacrificio
es ingerir lo parido para provocar su hambre.
Manchemos sus fauces de olor a triunfo nuestro.
Escondamos el dolor y el llanto
tras la baba sangrienta de nuestras flotonas fauces
repletas de carne propia.
Clamemos alabanza a quien burla el engaño.
Y cuando seamos su plato,
presentemos nuestras arrugas,
nuestra carne dura
y las entrañas ya picadas por loa años.
Mostremos la sangre de nuestro propio parto
y que su hambre de carne fresca le devore.

 

 

 

P.D.: "El ciego es el rey de la noche" (el autor)