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RICARDO
III
William Shakespeare
Acto primero, escena primera
(Now is the
winter of our discontent
made glorious summer by this sun of York
)
Now is the winter of our discontent
de glorious summer by this sun of York;
(Londres. Una calle)
Entra Gloucester
Gloucester:
Ahora el invierno de nuestra pesadumbre se vuelve glorioso verano con
este sol de York; y todas las nubes que se cernían sobre nuestra
casa, están sepultadas en el hondo seno del océano. Ahora
nuestras frentes están ceñidas por guirnaldas victoriosas;
nuestras melladas armas cuelgan cuan trofeos; nuestras amenazadoras llamadas
al combate se han tornado alegres reuniones, nuestras temibles marchas
militares, deliciosas danzas.
La guerra de hosco ceño ha alisado su arrugada frente; y ahora,
en vez de cabalgar corceles armados para amedrentar las almas de los temerosos
adversarios, hace ágiles cabriolas en el cuarto de una dama a la
lasciva invitación de un laúd.
Pero yo, que no nací para retozar, ni hago la corte al amoroso
espejo.
Yo, que estoy toscamente acuñado, y carezco de la majestad del
amor para pavonearme ante una lasciva ninfa contoneante; yo, que estoy
privado de la hermosa proporción, despojado con trampas de la buena
presencia por la Naturaleza alevosa. Deforme. Inacabado.
Enviado antes de tiempo a este mundo; escasamente hecho a medias. Tan
tullido y desfigurado que los perros me ladran cuando me paro ante ellos;
yo, entonces, en este tiempo de paz, débil y melifluo, no tengo
placer con que matar el tiempo, si no es observar mi sombra al sol y entonar
variaciones sobre mi propia deformidad. Y por tanto, puesto que no puedo
mostrarme como un amante, para entretenerme en tan agradables días,
estoy decidido a mostrarme como un canalla, y a odiar los ociosos placeres
de estos días. He tramado conspiraciones, insinuaciones peligrosas,
con ebrias profecías, libelos y sueños, para hacer que mi
hermano Clarence y el Rey se odien a muerte; y si el rey Eduardo es tan
leal y justo como yo soy sutil, falso y traidor, a estas horas Clarence
estará atrapado por una profecía que dice que G. será
el asesino de los herederos de Eduardo. ¡Sumergíos, pensamientos,
en mi alma! Ahí viene Clarence.
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