HASTA AQUÍ HEMOS LLEGADO

 

En los últimos meses han aumentado inquietantemente las denuncias ante los Sindicatos por lo que cada día mas claramente se tipifica como acoso laboral (mobbing) y cuyos objetivos están claros: tratar de eliminar de las oficinas a determinados trabajadores/as o hacerles la vida imposible para que desaparezcan (traslado o enfermedad) y procurarse unos “nuevos y mejores”.

Los métodos son gritos, amenazas, insistencia en que haces mal tu trabajo, quejas por que no te quedas por la tarde gratuitamente, porque los delegados cogen sus horas permitidas, hacerte el vacío, retirarte el teléfono o quejarse porque hablas, no acceder a tus peticiones de vacaciones o permisos, castigarte en las evaluaciones y/o en las retribuciones voluntarias correspondientes, designarte siempre para las posibles suplencias en sábados,  marcarte frente  a los compañeros como responsable de que no vaya mejor la sucursal (y por tanto no haya mas recompensa), etc.

Las consecuencias también están claras: incremento desmesurado  de las bajas por depresión, por estrés, por síndrome de adicción al trabajo, etc., mal ambiente generalizado, división entre los compañeros,  petición –voluntaria o no– de traslados, afectación de la calidad en la atención al público, etc.

Los culpables directos no  están tan claros. Hay algunos Jefes de Zona (no hacemos generalizaciones) que se extralimitan en sus instrucciones (agobio diario en las llamadas sobre objetivos, infinidad de correos electrónicos instando a conseguir mas y mas, reuniones intempestivas, etc.) y son los responsables de que en las oficinas, en cadena, se traslade esa presión y, ante la falta de medios humanos, se cree tensión. Sin embargo, lo mas preocupante es que algunos responsables de  oficinas  (bien amaestrados) han empezado a aplicar medidas por su cuenta ante la indiferencia/impotencia de RRHH y el silencio cómplice (o, en su caso, apoyo a los suyos  --que solo son los “aportan valor”-- )  de los Jefes de Zona. Naturalmente tienen una importancia vital los objetivos, AVE, DOR, etc., es decir, los empleados han pasado  de ser compañeros a ser meros instrumentos de los directivos para aumentar su salario.

El diagnóstico también está claro: al represor/acosador hay que anularlo inmediatamente para que no se reafirme y para que no cause daños (la mayoría de las veces serios) a los empleados que dependen de él.

Aunque la Empresa presume de criterios objetivos y de normativa general, que está claro es mentira (evaluaciones), queremos creer que todavía se respetará un mínimo ético y que cortará radicalmente los abusos que se produzcan.  En este sentido pedimos que RRHH y/o los Territoriales hagan un comunicado PUBLICO exigiendo el fin de estos métodos.

Sin embargo, y ante la experiencia de los casos denunciados, no estamos dispuestos a esperar indefinidamente a la “moderación y reforma” de los acosadores mientras que los trabajadores siguen siendo agredidos.

 

 

LOS ACOSADORES VAN A SER DENUNCIADOS

 

EL JEFE DE ZONA DE SANT BOI - SANT FELIU,

saltándose sin lugar a dudas todos los límites establecidos y contra toda ética personal y laboral, se ha permitido publicar unas listas de “alertas positivas y negativas” en relación a los productos conseguidos, en donde se detallan nombres y apellidos de otros compañeros suyos -gestores- que, según él son los mejores y los peores de la Zona.

 

Dicha publicación, a todas las oficinas de su zona (incluidas aquellas en las que no trabaja ninguno de los afectados ni les importa, en teoría) insta a los Directores de Oficinas a “controlar” a quienes, según su particular criterio, se hacen merecedores de una reprimenda, marcándolos así a futuro en todas las oficinas.

Es un hecho que nos parece gravísimo (tanto por acoso, posible atentado a la intimidad, honor, etc., tanto mas cuando se  ha realizado –suponemos—bajo su responsabilidad y sin otra iniciativa que la suya propia, atentando contra la dignidad y los mas elementales derechos de las personas relacionadas, independientemente del lado de la lista en que se encontraran. 

   

Queremos dudar, de entrada, que el responsable de esta necedad haya actuado siguiendo las directrices de la entidad. Mas allá de la pobreza moral de quien es capaz de obrar de esta manera, esperamos que la dirección actúe en consecuencia  defendiendo lo que ellos repiten: “código  ético y de estilo”, “los trabajadores son el mejor activo del BBVA”  y evidentemente es obvio que nunca se han dignado a reflexionar sobre estos temas.

Esperamos que la Dirección actúe en consecuencia y que hechos como este no vuelvan a repetirse ni por escrito, ni en las reuniones de zona, ni a “escondidas”. De otro modo, las consecuencias que de ello pudieran derivarse serían del todo indeseables. Los derechos de los trabajadores y su salud son lo primero.

Desde la C.G.T. no vamos a tolerar en ningún caso este tipo de actos y nos reservamos el derecho de realizar cuantas acciones creamos convenientes (incluidas denuncias), tanto  a nivel de empresa como personal, hasta que este asunto sea solucionado a nuestra entera satisfacción.

Barcelona, Marzo de 2.002