NO A LOS DESPIDOS.
POR UNA POLÍTICA LABORAL DIGNA.


Tal y como habréis observado estos días, desde esta Sección de CGT en BBVA-Madrid, se han puesto en marcha una serie de acciones contra la política represiva de la dirección del BBVA.

Hemos editado unos carteles que se han pegado en buena parte de la red de Oficinas y Centros de trabajo, hemos sacado el problema de los despidos fuera del Banco en las concentraciones por el Convenio y con esta circular (tras la publicada conjuntamente con el resto de sindicatos de Madrid y la de nuestra sección estatal), pretendemos dar nuestra visión, más local, de lo que está ocurriendo en estos momentos.

Tratamos de analizar por qué precisamente ahora, cuando tantas cosas están pendientes (desde el Convenio colectivo hasta la implantación del nuevo sistema de Oficinas S.F.P.) la dirección del Banco "decide" dar una vuelta de tuerca a la política disciplinaria, poniendo en marcha una serie de despidos en el conjunto del estado (tres en Madrid) que tienen como nexo común las fechas de apertura y resolución de los expedientes y, lo que es más importante, los motivos para dichos despidos: Supuesto bajo rendimiento voluntario.

Los motivos alegados por la dirección del Banco para tales despidos son, lisa y llanamente falsos. Si hubiera alguna posibilidad por parte de la Dirección de probar los mismos, no estaría intentando resolver dichos despidos con ofertas económicas a fin de convertir lo que son despidos injustos en bajas incentivadas.

Creemos que nos encontramos ante un intento deliberado de acobardar a la plantilla y de intimidar a los Sindicatos. Se intenta atemorizar a los trabajadores con el despido de unos cuantos compañeros de la forma más injusta y arbitraria posible, en una obscena demostración del poderío del BBVA y se procura, al mismo tiempo, intimidar a los sindicatos, colocándoles en la tesitura de informar a la plantilla de lo sucedido, con el riesgo de hacerles el juego, o guardar silencio aparentando así que estamos cumpliendo con nuestro papel de negociadores de soluciones convenientes.

En paralelo se produce ese chantaje a los compañeros afectados, ofertando en la conciliación más dinero que aquel que podrían obtener, como indemnización legal, en el caso de ganar el juicio. De esta manera, el todopoderoso BBVA no ve dañada su imagen pública, al evitar condenas en juicios por despidos improcedentes. Otro negocio redondo.

En CGT hemos reflexionado sobre esta situación y estamos persuadidos de la necesidad de llevar adelante todas las acciones de denuncia que nos hemos propuesto y no sólo por los tradicionales elementos prácticos, tales como el efecto vacuna que cualquier movilización supone para futuras represiones, sino porque entendemos que demostrar capacidad de enfrentamiento supone una mayor facilidad para la resolución de los problemas.

Con independencia de que los afectados alcancen algún acuerdo económico que les evite el riesgo de pasar por el criterio de los jueces, en CGT creemos que en general y, particularmente en los despidos que nos ocupan, la pasividad sería suicida y el silencio sería cómplice.

Esperamos que compartáis con nosotros estas reflexiones y que colaboréis en la tarea de popularizar este asunto. Igualmente, os animamos a participar en cuantas acciones y convocatorias se puedan realizar contra la política de los banqueros.

Noviembre de 2003


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