COBERTURA DE VACANTES ¡ YA!

 

Uno de los objetivos fundamentales de la fusión lo constituía la disminución de costes a través, fundamentalmente, de recortar plantilla. Ello les ha dado buenos resultados: el diez por ciento menos de trabajadores y unos beneficios el año pasado de 370 mil millones (más de 1.000 millones diarios). La eficiencia se ha situado en el 2000 en el 45%, siendo el tercer Banco en la eurozona. Todo ello les permite hablar en los medios de comunicación de fusión modélica. Pero ¿cual es la realidad laboral tras estos datos?

Menos  Empleo, Peor calidad en el servicio

Hoy son muchos los empleados que reconocen que antes no les suponía ningún agobio ir al trabajo y ahora cada vez acuden más a disgusto. Cada vez somos menos para más trabajo.

A nuestro alrededor vemos continuamente esta situación: se jubila un compañero y su trabajo se distribuye entre los presentes. Donde antes había dos cajeros se ha dejado uno, lo que además del estrés que comporta para el empleado, se forman colas y el cliente ve como su atención se deteriora. Se han eliminado servicios centrales como los Cares, subcontratando parte del trabajo a empresas externas con el sólo objetivo de la disminución de costos y sin importar que la calidad del trabajo se resienta.

Para la Dirección la Integración ya esta Realizada.
Y ahora toca ponerse a trabajar y ganar dinero

“Una vez completada la integración, el objetivo principal de la red comercial es el aumento de la base de clientela. La implantación de la oficina 2000 debe permitir dedicar un 80% de los recursos de las oficinas a actividades comerciales, con lo que la capacidad de venta actual podrá aumentar el 40%” (Emilio Ibarra, última Pre-Junta).

Se pretende un aumento de beneficios del 30% con lo que alcanzar en el 2001 los 484 mil millones. No podemos  olvidar que la competencia se plantea otro tanto.

Estos objetivos son inalcanzables si no se dota a la plantilla de personal suficiente. Dar por buenos estos planes es aceptar que debe continuar la prolongación de jornada y que ésta se debe hacer extensiva a aquellos que todavía la rehuyen.

Cualquier contingencia habitual en el transcurso laboral (enfermedad, vacaciones, cursillos, etc) crea un problema insoluble en el centro de trabajo del que se trate.

Cuando la situación es insostenible se recurre a la contratación de trabajadores cedidos por una Empresa de Trabajo Temporal, trabajadores competentes que cuando ya se han adiestrado en el trabajo y lo dominan  les llega la finalización de su contrato, y otra vez el circulo se reproduce.

El ajuste de plantilla nos está llevando a que el trabajo se desarrolle en unas condiciones de estrés que repercuten negativamente en la salud de los empleados. Según la encuesta de Condiciones Laborales del año 99 realizada por el Instituto de Seguridad e Higiene, el estrés, figura como el problema más grave para los enseñantes y para los trabajadores de banca, y sus consecuencias, según la misma encuesta, son tensiones nerviosas, mal humor, irritación, dolores de cabeza y dificultades para conciliar el sueño.

La negativa a crear un equipo volante, hace que en la práctica la formación, por impracticable se convierta en falacia. Coger una baja o algún día de licencia se convierte en una faena que le haces a los compañeros. Cuando se acerca el periodo de vacaciones el que se queda sufre el placer del que las disfruta.

Por todo ello sin descuidar nuestra atención sindical a los temas en curso (fondo de pensiones, acuerdo de jornada y horarios, beneficios sociales...), creemos necesario prestar una atención muy particular a la política de empleo y cuestionar la política que lleva la Empresa.

No nos resignamos

Como trabajadores responsables de nuestro trabajo  debemos incidir en cambiar esta dinámica, por nuestro bien e incluso por el de la Empresa que se basa en obtener unos beneficios de una clientela satisfecha. Creemos que tenemos derecho a realizar un trabajo de calidad sin el permanente agobio y estrés, nos parece más positivo ver aumentar la plantilla con nuevas contrataciones que competir entre nosotros en una incentivación económica a la que se destinan cada vez más recursos y que no resuelve el problema fundamental.

Existe un malestar creciente al que no hay ninguna razón a resignarse. Hace poco asistimos a una huelga del sector de la enseñanza pública que tuvo un seguimiento masivo y que se formuló fundamentalmente por el descontento de los profesores con la forma en que se desenvuelve su trabajo, que les crea estrés y enfermedades profesionales. En el BBVA hay más que un malestar difuso. Existe un programa de reducción de costes que pone en primer lugar la reducción de  personal, magnitud esta a la que hay que subordinar toda otra consideración y a esta directriz se somete toda la estructura organizativa aún a pesar de que muchos directores y técnicos, obligados a aplicarla se dan cuenta de que es un error y no la comparten.

Hay soluciones y están en nuestra mano, con la colaboración de toda la plantilla. Debemos  presionar para detener la destrucción de empleo, conseguir que se cubran las vacantes,  por jubilación, por baja,  por vacaciones. Que se contrate nuevo personal con empleo estable, que permita el natural relevo generacional, -hacer fijos los actuales ETT’s que han demostrado su valía- que se creen equipos de volantes, como ya existían en bancos que dieron lugar al actual BBVA. Mientras esto no se produzca nos debemos negar radicalmente a prolongar nuestro horario. Si ampliamos la jornada ocultamos una realidad, que el trabajo normal y cotidiano no se puede desempeñar con tan escaso personal.

Recientemente nos hemos dirigido a la Dirección de Relaciones Laborales exponiéndoles esta situación para que la hagan seguir a quien corresponda. Durante los últimos días de este mes repartiremos un comunicado dirigido a la clientela manifestando la situación que se está sufriendo en oficinas y departamentos.

Si la tuya se encuentra en la situación descrita, ponte en contacto con nosotros para tratar de darle solución.

Junio 2001