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¿ES
EL ACOSO MORAL UN RECURSO HUMANO?
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Estamos
asistiendo a una escalada en la presión por la consecución
de objetivos en la que parece que todo procedimiento es valido si con
ello se mejora el resultado obtenido, y alguien puede colocarse una medalla.
Se aplica un sistema de evaluación caprichoso y arbitrario. Una
imposición de venta de determinados productos, muchos de ellos
de difícil venta, sin conexión con la ubicación del
centro de trabajo y la fortísima competencia entre entidades financieras.
Algunos directivos humillan y dan un trato vejatorio a sus subordinados, incluso se atreven a escribir correos electrónicos acusando a la plantilla de atrofia mental por no saber vender determinados productos, y estos personajes ¿saben vender ellos? Otros envían el correo y observan a que hora se abre el mensaje, y si no se ha abierto por la tarde o noche es porque no se está en la oficina, todo vale. Las consecuencias sobre el ambiente laboral son palpables: crece la tensión y el mal ambiente en los centros de trabajo. La salud de los empleados se resiente, se multiplican los problemas de ansiedad y cada vez son más frecuente las bajas por depresión, que se convierten en el último recurso para escapar a una presión insoportable. Hemos pasado del: ¡Y si no estas contento ya sabes donde esta la puerta! a una invitación explicita: ¡Con tu edad y los resultados obtenidos no tienes ningún futuro en la Empresa y lo mejor que puedes hacer es abandonarla voluntariamente!. Ser joven también es un problema en el BBVA. Aquí está un claro ejemplo verídico. El responsable
de Personal de una Zona convoca a un empleado joven para mantener una
entrevista importante con él. Este decide que en la entrevista
estén también presentes miembros del Comité de
Empresa. La reunión versa sobre la deficiente evaluación
del empleado, que no llega a lo considerado mínimo, según
criterio del gestor de personal. El principal problema está en
la relación entre la juventud del empleado y sus resultados.
Los jóvenes están llamados, según el portavoz
del Banco, a ocupar cargos de responsabilidad y deben ser ejemplo de
competitividad y resultados. Su perfil, según la última
evaluación, no responde a estas exigencias y como conclusión
se considera que no tiene cabida en la Empresa y que debe plantearse
abandonarla. Por otra parte, este empleado tiene la consideración
de excelente profesional por parte de todos sus compañeros que
han compartido con él la vida laboral. A nuestro entender esta
invitación a dejar de forma voluntaria la Empresa constituye
un hecho muy grave que nos plantea varios interrogantes: ¿Que se considera "Acoso Moral"? Según
los especialistas es:
La invitación de que con ese perfil no se tiene cabida en la Empresa y que haría bien en abandonarla, a pesar de que el empleado no ha incurrido en ninguna conducta tipificada como negativa o sancionable, es el objetivo último del acoso moral, como ponen de manifiesto todas las definiciones de este fenómeno. La descripción de esta conducta del acosador sobre el acosado, muestra también que debe ser de tal naturaleza como para causar una fuerte impresión a cualquier persona mínimamente sensata y razonable e infundirle perplejidad y dolor. Sólo hace falta un mínimo de sensibilidad y ponerse en la piel del empleado para entender qué debió de sentir. La presión
en la consecución de objetivos y en la prolongación de
jornada implican la imposibilidad de conciliar la vida laboral y familiar.
Estamos asistiendo a una escalada en la presión por la consecución
de objetivos que tiene diferentes elementos, entre ellos la exigencia
generalizada de prolongación de la jornada laboral, más
allá de los establecido legalmente, con represalias inmediatas
sino se atiende a esta exigencia: traslados, evaluaciones negativas,
presiones constantes. Este diseño del profesional del BBVA, parece
estar realizado a imagen y semejanza de un directivo hombre de fuerte
"masculinidad", maduro, con hijos crecidos o sin ellos, que
establece como prioridad única y casi exclusiva en la vida la
entrega de su tiempo a la Empresa. ¿Es este un modelo válido
para el conjunto de empleados, hombres y mujeres de diferentes edades
que componen la plantilla? ¿Es positivo para los objetivos del
BBVA como empresa? El modelo que impulsa la dirección del
BBVA impone a sus empleados hombres o mujeres la obligación de
desprenderse del tiempo privado, de subordinarlo a las necesidades de
la Empresa. La exigencia del empleado de dedicar también
tiempo a la vida privada y a las responsabilidades familiares en detrimento
de la disponibilidad se percibe como una debilidad y un déficit
profesional. Se expulsa de la carrera profesional aquellas personas
que incorporan a su desarrollo personal actividades no directamente
dinerarias, véase el pequeño porcentaje de mujeres en
puestos directivos. Hay medios de defensa a nuestro alcance Aún
sin estar contemplado específicamente como en Suecia, en el Estado
español hay instrumentos légales a nuestro alcance para
denunciar el acoso moral, en la Constitución, en el Estatuto
de los Trabajadores e incluso en el Código Penal. En el BBVA
la CGT ha denunciado públicamente comportamientos de directivos
acosadores y ha interpuesto, cuando ha sido necesario, denuncias ante
Inspección de Trabajo, con resultados positivos. Consideramos
que la presión desmedida en la consecución de objetivos
esta provocando comportamientos cercanos al acoso y que si no contiene
todos los elementos del mobbing, si están causando muchos problemas
de salud en sus víctimas. La angustia e impotencia cotidiana
desembocan en enfermedades psicológicas graves como la ansiedad
y la depresión que esta provocando que en nuestra empresa sean
muy frecuentes las bajas por enfermedad debido a ellas.
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Junio
2003
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