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NEGOCIACIÓN
DE BENEFICIOS SOCIALES Y TARIFAS:
ENTRE
LA HOMOLOGACIÓN Y LA MONETIZACIÓN 
El pasado día 21 se ha celebrado la última reunión de la Comisión
de Seguimiento. Cuando decidimos firmar el Protocolo de Fusión (noviembre
99) y cuando publicamos nuestra Plataforma de Homologación de Beneficios
Sociales y Tarifas, Condiciones y Préstamos (febrero 2000), lo hicimos
plenamente convencidos de que, no sólo a nosotros, sino a todos los Sindicatos
nos parecía políticamente correcto conseguir una homogeneización en toda
la Plantilla que en modo alguno pudiera significar la merma de derechos
para ningún colectivo, antiguo o nuevo.
Han pasado dos años y estamos en las mismas: Cada colectivo mantiene
sus Beneficios y Condiciones de procedencia, los nuevos sólo tienen los
de BBV (que es el Banco absorbente) y lo que es más sangrante, hay alrededor
de 5.000 compañeros con Beneficios y Condiciones muy por debajo de la
mayoría.
Como ya sabemos, la Empresa ha iniciado de nuevo la ofensiva para
convertir estos Beneficios y Condiciones en dinero, es una aspiración
antigua y lo que han puesto encima de la mesa es prácticamente la misma
oferta, volviendo a utilizar, nuevamente, la estrategia de las prisas.
Los Sindicatos hemos llegado a esta situación sin haber aclarado entre
nosotros si tenemos una postura unitaria, motivo por el cual, en nuestra
opinión la Dirección nos vuelve a pillar a contrapié.
Dos son las cosas que, creemos nosotros, hay que dilucidar: ¿Estamos
por mantener Beneficios Sociales, Tarifas y Condiciones haciendo una homologación
para toda la Plantilla sin merma para nadie o, por el contrario, entramos
a discutir el planteamiento de la Empresa de cambiarlo por dinero (excepción
hecha de Ayudas especiales y minusvalías, que de hecho la Dirección propone)?
Para nosotros la homogeneización es el principio del que debemos
partir como representantes de los trabajadores. La Empresa dice, por el
contrario, que la conversión en dinero (revalorizable, eso sí) es la mejor
forma de homologar. Y lo que entienden que deben poner es lo que les cuesta
actualmente (valor de sustitución lo llaman). Están dispuestos a añadir
algunos flecos más: El sueldo de 5 compañeros como gastos de gestión,
40 ó 50 millones de Ptas. como rentabilidad de las plusvalías del valor
de las Residencias y salida generosa para los empleados de las mismas.
Cuando, como pedimos nosotros, les presentamos una Plataforma de
Tarifas, Condiciones y Préstamos (en los términos de la que publicamos
en febrero 2000) por parte de todos los Sindicatos, reconocen que es un
avance, pero que pretender una homologación así no es negociar, que para
pedir que todos tengamos lo mismo no hacen ninguna falta los Sindicatos,
que ya serían capaces de darlo ellos por su cuenta si fuera menester...
Pero, algo de falta haremos porque, de hecho, se niegan a esta homologación.
De la misma manera que los Sindicatos hemos sido capaces de ponernos
de acuerdo en presentar una Plataforma sobre Tarifas, en Beneficios la
cosa es bien distinta. Hay quien está por mejorar lo que tenemos ahora,
hay quien está por monetizar parcialmente, hay quien está por monetizar
todo y hay quienes siguen pidiendo, como la CGT, que lo primero es homologar
todo para todos, absolutamente para todos, incluidos los de nuevo ingreso,
pues no se puede admitir que la Dirección pretenda seguir manteniendo
la división en la Plantilla. Si la Dirección dice que los nuevos no entran
en la “valoración histórica” que significan estos Beneficios, nosotros
entendemos que la Empresa sigue siendo un proyecto hacia el futuro y el
personal de nuevo ingreso debe tener las mismas condiciones.
El próximo día 29 tendremos una nueva reunión.
Desde aquí, además de informar a la Plantilla, volvemos a insistir: Los
Sindicatos, como representantes de los trabajadores, tenemos derecho (se
nos antoja que en este caso incluso obligación) a pretender algo distinto
a lo que quiere la Dirección que, en definitiva y como siempre, no es
otra cosa que tener contabilizada una partida de coste fijo e impedir
que la Plantilla se sienta cómoda... Quizá los Sindicatos hacemos falta
para presionar.
Noviembre
2001
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